¿Por fin embarazados? SI! Por partida doble! Enorme alegría... Así sucedió

09.12.2015 21:29

Una vez establecidos los primeros contactos con L.A., todo fue muy rápido, la abogada de la agencia redactó el contrato que firmamos ambas partes para poder empezar todo bajo las condiciones legales que se establecen. Esto sucedió en julio, pero decidimos empezar una vez hubiera pasado el período vacacional de verano necesitábamos después de todo tomarnos un respiro y coger fuerzas. L.A. empezó su tratamiento hormonal en septiembre y el mes de octubre le implantaron, por decisión nuestra y en consenso con ella, dos embriones. Esta vez no cabía lugar para un nuevo error, económicamente no podíamos aportar más dinero y debía salir bien. Así, el mes de octubre y pasadas unas semanas de sufrimiento a la espera de los resultados, nos confirman el embarazo, tenemos latido y ahora sí ¡latían dos corazones! Si todo avanzaba como debía, íbamos a ser padres de dos estupendos bebés. FUE UNO DE LOS MOMENTOS MÁS FELICES DE NUESTRAS VIDAS! Hablar con el doctor en directo mientras hacía la ecografía y poder escuchar los pequeños corazoncitos latir por primera vez para nosotros y confirmar así que efectivamente se oían dos latidos, fue una sensación indescriptible, tanta emoción no puede describirse con palabras, ahora sí, de alguna manera empezamos a acariciar nuestro gran deseo, nuestro gran sueño y venía por partida doble.

A partir de este momento el contacto con nuestra gestante fue prácticamente diario. Poco a poco se fue creando un vínculo muy estrecho, ella quería que participáramos del embarazo porque desde el primer momento entendía que eran nuestros bebés y no quería que perdiéramos detalle de su evolución y crecimiento. Fue por este motivo que cada vez que ella tenía visita con su doctor y le hacían ecografía, nos llamaba por Skype, de esta manera veíamos en directo el movimiento de nuestros bebés, escuchábamos sus corazoncitos y también hablábamos con el doctor, quien nos explicaba la evolución del embarazo. Fue estupendo, nunca hubiéramos imaginado que sin ver físicamente a alguien se podrían crear estos lazos y esta complicidad que sentíamos con ella. Y sobre todo, nunca imaginamos que se podía querer tanto a unos pequeños bebés que justo empezaban a formarse.