El primer abrazo a nuestros hijos

28.04.2016 13:44

                Por fin! Después de 18 horas de vuelo, incluida escala en Nueva York, llegamos al aeropuerto en San Francisco a la 1:00 de la madrugada, hora local. Allí fuimos a buscar el coche de alquiler que previamente nos había reservado la propia agencia que había tramitado y coordinado nuestro caso de subrogación. Enseguida tuvimos el vehículo y con nervios y emoción activamos el GPS que nos dirigió al hospital donde esperaban nuestros peques… Apenas tardamos 30 minutos, pero ¡fueron eternos!

Por fin llegamos, delante nuestro teníamos aquella imagen que tantas veces habíamos visto en Skype cuando L.A. nos llamaba desde el hospital WHASHINGTON HOSPITAL en Freemont.

Lo primero que debíamos hacer para poder ver a nuestros hijos, era ir a ver a L.A., nuestra gestante, puesto que la habíamos autorizado para ver a nuestros peques, mientras nosotros no llegábamos, así que era ella quien tenía nuestra pulsera acreditativa de entrada a la nursery, allí nos dirigimos. Recordad que jamás nos habíamos visto en persona, aún así durante los meses de embarazo se había creado un vínculo muy fuerte y un cariño muy grande y especial, sin ella nada hubiera sido posible y además nos había hecho vivir el embarazo como en nuestras carnes, GRACIAS L.A. por darnos tanto sin pedir nada a cambio. ¡Qué sensación! cuando llegamos a esa habitación oscura, donde ella estaba descansando mientras nos esperaba, estábamos tan nerviosos…. Cuando abrió la luz y se levantó para recibirnos sólo podía abrazarla, casi no nos salían las palabras, estábamos con la persona que había hecho realidad nuestro sueño de ser papás y no teníamos palabras de agradecimiento para mostrarle todo lo que aquello significaba para nosotros. L.A. en todo momento se mantuvo serena, muy contenta y emocionada por el momento tan especial, bonito y dulce que estábamos viviendo, se alegraba por nosotros y así nos lo mostró. Ella conoce de primera mano toda nuestra historia y sabe el sufrimiento que hemos vivido.

Por fin, después de una corta conversación con L.A., nos dirigimos a la nursery donde nos esperaban Marc y Àlex. ¡¡¡Y por fin se abrió la puerta!!! UUUFFF… me emociono escribiendo y recordando todo aquel cúmulo de sentimientos… Allí estaban, en la segunda y tercera incubadora, Marc y Àlex. ¡¡Qué bonitos!! ¡¡Tan perfectos, tan pequeñitos y frágiles! Esperando nuestra llegada, la llegada de su MAMA y su PAPA.

Enseguida la enfermera que estaba en ese momento nos abrió la incubadora de Àlex para que pudiéramos cogerle. A Marc sólo pudimos tocarle a través de los agujeritos de la incubadora, había estado todo el día con oxigeno y nos dijeron que era preferible dejarle descansar hasta mañana y así lo hicimos, le acariciamos y pudimos darle un beso. Qué momento, no nos lo podíamos creer, es una sensación tan extraordinaria… cogí a Álex en mis brazos (Maite),  que cúmulo de sentimientos… por fin, aquellas dos pequeñas personitas por las que tanto habíamos llorado, luchado y batallado, se encontraban en nuestros brazos, este era NUESTRO PRIMER ABRAZO, y ahora ya para siempre, para no separarnos jamás.

Des de el momento en que supimos que estábamos embarazados les habíamos querido, pero ahora, estando cerca de ellos y viviendo esa realidad que tanto habíamos soñado, creo que si cabe, todavía les queríamos más. Aunque habíamos pensado y soñado en ese momento miles de veces, creo que la realidad superó cualquier previsión. (os adjunto fotos para que veáis el momento vivido)

Junto con nosotros se encontraba L.A. quien observaba atenta nuestra emoción. Estuvimos un ratito con ellos, después la doctora de guardia (encantadora, por cierto), nos explicó que todo estaba perfecto, eran pequeñitos porque eran prematuros (habían nacido en la semana 32 de  embarazo) pero muy fuertes. Eran unos niños sanos, sin problemas, todo estaba saliendo bien y lo único que debíamos tener era mucha paciencia para esperar su crecimiento y desarrollo en los próximos días, pero nada más. Nos anticipó que por su peso, ella estimaba una estancia en el hospital de aproximadamente tres semanas. Esa noticia nos cayó como un jarro de agua fría, teníamos muchas ganas de volver a casa, tener una vida normal, junto a ellos y sin sufrimientos; pero debíamos esperar y como lo único que queríamos era que ellos estuvieran bien, así nos lo tomamos.

Enseguida nos dijeron que preferiblemente debíamos dejarlos descansar, también descansar nosotros y volver al día siguiente con muchas fuerzas.  A partir de entonces siguieron muchas horas de hospital. Para adelantar su salida de la incubadora y afianzar vínculos, nos recomendaron el “método canguro”, así que todas las horas del día eran por y para ellos. La verdad la sensación de tener a nuestros bebés pegados a nuestro cuerpo es indescriptible, emocionante, su olor, su tacto, … nuevas sensaciones para ambos que esperábamos desde hacía tanto tiempo y ahora sí, estaban en nuestros brazos. Encantados de la vida e incrédulos todavía de tenerles con nosotros, fueron pasando los días y nuestros pequeños cada día mejoraban, ganaban peso, comían mejor, estaban más activos,… no podíamos pedir más.

Pasada una semana de nuestra llegada se produjo un momento único, por primera vez, piel con piel, pudimos coger a nuestros pequeños a la vez, Marc y Álex por primera vez después de su nacimiento volvían a estar juntos, sintiéndose y sintiéndonos. Un momento que agradeceremos eternamente a Elisa, la enfermera que lo hizo posible y que nos emocionó profundamente.

De todos estos días tenemos imágenes y momentos guardados para nosotros que jamás podremos olvidar, y que esperamos en un futuro poder transmitir de manera natural a nuestros hijos, para que puedan entender el sentimiento de amor tan grande que tenemos hacía ellos y el deseo tan enorme de tenerlos en nuestros brazos. Àlex, Marc, sois lo mejor que tenemos en nuestras vidas, sois el motor de nuestro día a día, la alegría en nuestra familia y el motivo de nuestras sonrisas. 

En el próximo post os explico la evolución y experiencia en el hospital y también como hicimos para arreglar todos los documentos y volver a España sin problema.

 

Besos y ánimo!

Aquí os dejo algunas de las fotos de la llegada al lado de los peques: